lunes 5 de abril de 2010

Cuando me enamoré de ti

Al margen de fanatismos o demás sentimientos. Sobre un estilo de juego, títulos, polémicas arbitrales… al margen. Siempre habrá un futbolista al que jamás olvidaré. No es el mejor del mundo ni lo será, pero la mención es obligatoria. Juan Carlos Valerón.


El mago de Arguineguín es, a opinión personal, el futbolista artista. Fútbol como arte plástico. En estos tiempos donde el fútbol es físico y los mejores jugadores del mundo son bestias físicas hormonadas y, prácticamente, imparables e invencibles, Valerón aparece como un ejemplo de jugador bonito. Cada uno de sus movimientos, realizado con una delicadeza y una elegancia suprema. No golpea la pelota, la acaricia suavemente.


Puede parecer que las formas de este artículo son algo cargantes pero yo me maravillo cada vez que recuerdo a ese jugador, que tras su terrible lesión solo ha dejado pinceladas de su talento. Gracias a él, el Deportivo de la Coruña fue mi segundo equipo español durante varios años. Disfruté con muchos recitales suyos en partidos inolvidables. Lo siento madridistas, pero yo iba con el Deportivo en el famoso centenariazo y me alegré de una victoria que no entraba en los planes de ninguna persona. Jugara bien o mal me hizo vibrar con una épica victoria en Munich (junto al pistolero Makaay), me hizo sentirme mal cuando un gol en el descuento de Tudor privaba al Depor de seguir adelante. Me sacó en medio de plena ducha al oír por la radio como aquel superdepor goleaba al actual campeón, el Milan, y lo eliminaba de la competición con una goleada contundente. Me hizo pensar en lo injusto de este deporte cuando cayeron frente al Oporto, fallando el propio Juan Carlos una ocasión clarísima de gol. Juan Carlos Valerón me ha hecho vivir el fútbol en todas sus facetas sin ser el mejor, el más mediático o demás tonterías. Además de que siempre le saca a uno la sonrisa al escuchar su peculiar voz.

Esta oda a Valerón no es injustificada. Es el reconocimiento a una vida y una carrera, cosa que no hay que hacer solo cuando muere alguien o se retira. Vi ayer al Deportivo muy desmejorado respecto a la época de Irureta y realizando un partido penoso, en las últimas representaciones de los genios que quedan vivos de aquel gran equipo.

3 comentarios:

  1. Lo malo de Valerón es su voz de pito

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  2. Forma parte de su encanto, y lo sabes.

    Canta mejor que 1500 de los grupos que tu escuchas, seguro.

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  3. Un jugadorazo y eso que es de Arguineguín...que es el último futbolista (y no me olvido de ninguno) que ha salido de ahí con clase.

    Qué bueno que es, y es y será un crack. Pero era muy lento, lentísimo. Para remontar un partido no servía.

    Su voz de pito irrepetible.

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