¿ Tan pronto ? Pues sí. Los millones de euros y las florentinadas han pegado su segundo petardazo, curiosamente ambas derrotas contra equipos de cierto nivel (y eso que el el AC Milan esta a años luz de ser el de antes)
Kaká perdido, juraría que iba con el Milan. El mediapunta conductor llevó al Madrid al despelote. Alonso, el cerebro hoy tenía resaca o algo porque no organizaba nada. Por supuesto eso de defender, para los defensas (y entre ellos no incluyo a Sergio Ramos, faltaría más) porque el Real Madrid estaba partido y parado, y así te gana hasta un equipo de casados.

La debacle continúa hasta Iker. El santo ha sufrido un duro revés encajando dos goles en dos errores de bulto, no por ello es menos santo, pero todos cometemos errores, lo que no se debe consentir son errores de concentración. Junto a ellos, están otros no ídolos, pero igualmente protagonistas de un verdadero desastre. Granero, Lass, Benzema...
Solo Raúl, Drenthe y Albiol se salvaron de la quema. El central fue el mejor de la zaga, Drenthe entró y revolucionó el estado mortecino del juego merengue, además de lograr el empate, y Raúl. Se le podrá criticar su estado físico y su calidad, pero en un partido donde todos juegan andando, él siempre lo dará todo, contra el Milan o contra el Xerez.
El peor Milan de la historia logra su primera victoria en el Bernabeu, en medio del desconcierto y la nada. Se confirma que el equipo no carbura sin CR9, así que la conclusión está clara. La situación del Madrid necesita avanzar, definir un estilo de juego y aferrarse a el siempre. La clave de los equipos son los símbolos y la identidad, los jugadores, presidentes y entrenadores pasan, pero el estilo permanece.

Otros ídolos, los abuelos del Milan, dieron su último golpe para permanecer en la historia. No pinta a resurrección milanista, sino a broche final de una etapa. Pero especial mención a Ronaldinho. El verdadero final del ídolo máximo. Temporadas pasadas llena de decepciones, confirmadas por un partido penoso en el campo donde hace cuatro años salio aplaudido. Ahora es Pato el que marca el cambio. Los ídolos y sus actos, la locura del fútbol, la rabia y la alegría. Nada es eterno
Kaká perdido, juraría que iba con el Milan. El mediapunta conductor llevó al Madrid al despelote. Alonso, el cerebro hoy tenía resaca o algo porque no organizaba nada. Por supuesto eso de defender, para los defensas (y entre ellos no incluyo a Sergio Ramos, faltaría más) porque el Real Madrid estaba partido y parado, y así te gana hasta un equipo de casados.

La debacle continúa hasta Iker. El santo ha sufrido un duro revés encajando dos goles en dos errores de bulto, no por ello es menos santo, pero todos cometemos errores, lo que no se debe consentir son errores de concentración. Junto a ellos, están otros no ídolos, pero igualmente protagonistas de un verdadero desastre. Granero, Lass, Benzema...
Solo Raúl, Drenthe y Albiol se salvaron de la quema. El central fue el mejor de la zaga, Drenthe entró y revolucionó el estado mortecino del juego merengue, además de lograr el empate, y Raúl. Se le podrá criticar su estado físico y su calidad, pero en un partido donde todos juegan andando, él siempre lo dará todo, contra el Milan o contra el Xerez.
El peor Milan de la historia logra su primera victoria en el Bernabeu, en medio del desconcierto y la nada. Se confirma que el equipo no carbura sin CR9, así que la conclusión está clara. La situación del Madrid necesita avanzar, definir un estilo de juego y aferrarse a el siempre. La clave de los equipos son los símbolos y la identidad, los jugadores, presidentes y entrenadores pasan, pero el estilo permanece.

Otros ídolos, los abuelos del Milan, dieron su último golpe para permanecer en la historia. No pinta a resurrección milanista, sino a broche final de una etapa. Pero especial mención a Ronaldinho. El verdadero final del ídolo máximo. Temporadas pasadas llena de decepciones, confirmadas por un partido penoso en el campo donde hace cuatro años salio aplaudido. Ahora es Pato el que marca el cambio. Los ídolos y sus actos, la locura del fútbol, la rabia y la alegría. Nada es eterno
equipo en construcción
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