Y es que el encuentro aún no acabó y ya me parece una paliza brutal. El marcador no lo refleja totalmente, y eso que ahora mismo van 0-3.
Desde el minuto 0 los jugadores han obedecido a un Guardiola bastante crítico a pesar de la goleada al Atlético, haciendo énfasis en el abuso del juego directo que tan buen resultado les dio en el primer gol de Zlatan. Los jugadores culés han salido a tocar, sin prisa, desde el saque de centro hasta que el Racing de Santander ha tocado bola han pasado dos minutos. Los cántabros lo intentaron con una presión que apenas repercutió en un par de llegadas al área en jugadas a balón parado, pero todo acabó cuando Ibrahimovic y Toño hacían el 0-1. Los jugadores locales, aumentaron la presión y fue ahí cuando Messi y Xavi culminaron una jugada tremenda de toque continuado, como le gusta a Pep.
Sin tiempo para reaccionar del mazazo, llegó el tercer gol, en medio del caos, un genial Ibra inventó un pase de tacón para Piqué.

Si yo hubiera estado en el campo y fuera del Racing me hubiera ido en ese instante. No se puede adoptar la actitud que tomó en esos minutos, parados, comparecientes, con miedo a presionar para que el Barça encontrara el hueco, se limitó a mirar como los blaugranas paseaban el balón de un lado a otro, con total impotencia.
En el Camp Nou están de enhorabuena, sin tener que mirar a su rival de la capital, ellos siguen practicando el mismo fútbol de salón, de toque y de paciencia, y no se vislumbra un descenso en el nivel. Quizás la diferencia se aprecie adelante, cuando se vea que equipo tiene mas banquillo y llega mejor a los últimos meses, pero mientras tanto, disfrutemos con el juego del Barça por bonito, que no siempre por entretenido (al menos, para los no barcelonistas)
Mientras escribía esto, Messi ha vuelto a anotar otro gol antológico y Serrano respondió tardíamente con algo de la rabia que como mínimo se le puede exigir a los equipos modestos frente a estas super potencias, o al menos eso espero yo de mi Málaga este sábado. Que luchen, peleen y corran todo lo que puedan. No queda otra, no hay manera posible de parar a este equipo. Afirmación contundente pero cierta, al menos mientras exista tanta desigualdad económica entre ellos y el resto de equipos de primera división.

Desde el minuto 0 los jugadores han obedecido a un Guardiola bastante crítico a pesar de la goleada al Atlético, haciendo énfasis en el abuso del juego directo que tan buen resultado les dio en el primer gol de Zlatan. Los jugadores culés han salido a tocar, sin prisa, desde el saque de centro hasta que el Racing de Santander ha tocado bola han pasado dos minutos. Los cántabros lo intentaron con una presión que apenas repercutió en un par de llegadas al área en jugadas a balón parado, pero todo acabó cuando Ibrahimovic y Toño hacían el 0-1. Los jugadores locales, aumentaron la presión y fue ahí cuando Messi y Xavi culminaron una jugada tremenda de toque continuado, como le gusta a Pep.
Sin tiempo para reaccionar del mazazo, llegó el tercer gol, en medio del caos, un genial Ibra inventó un pase de tacón para Piqué.

Si yo hubiera estado en el campo y fuera del Racing me hubiera ido en ese instante. No se puede adoptar la actitud que tomó en esos minutos, parados, comparecientes, con miedo a presionar para que el Barça encontrara el hueco, se limitó a mirar como los blaugranas paseaban el balón de un lado a otro, con total impotencia.
En el Camp Nou están de enhorabuena, sin tener que mirar a su rival de la capital, ellos siguen practicando el mismo fútbol de salón, de toque y de paciencia, y no se vislumbra un descenso en el nivel. Quizás la diferencia se aprecie adelante, cuando se vea que equipo tiene mas banquillo y llega mejor a los últimos meses, pero mientras tanto, disfrutemos con el juego del Barça por bonito, que no siempre por entretenido (al menos, para los no barcelonistas)
Mientras escribía esto, Messi ha vuelto a anotar otro gol antológico y Serrano respondió tardíamente con algo de la rabia que como mínimo se le puede exigir a los equipos modestos frente a estas super potencias, o al menos eso espero yo de mi Málaga este sábado. Que luchen, peleen y corran todo lo que puedan. No queda otra, no hay manera posible de parar a este equipo. Afirmación contundente pero cierta, al menos mientras exista tanta desigualdad económica entre ellos y el resto de equipos de primera división.

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